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USOS Y TIPOS DE ORTESIS

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Para muchos niños con dificultades motrices uno de los objetivos generales del tratamiento que se establecen es recuperar o mejorar la función en sus extremidades inferiores. Para ello pueden usarse diferentes intervenciones como estiramientos, ejercicios para mejorar la fuerza, ejercicios para mejorar el equilibrio,… en función de los objetivos específicos determinados para cada niño. Junto a estas intervenciones, también es muy habitual la utilización de ayudas técnicas  para alcanzar los objetivos fijados.

Se denomina ayuda técnica (AT) a todo producto (instrumento, equipo o sistema técnico) utilizado para prevenir, paliar o neutralizar una deficiencia o discapacidad. En términos genéricos, se trata de dispositivos interpuestos entre el niño y el medio que le permiten alcanzar determinadas tareas que quedarían fuera de su alcance sin estos dispositivos.

Se incluyen en este concepto las ayudas para la bipedestación, la marcha, los desplazamientos y las actividades básicas de la vida diaria (ABVD); es decir: bipedestadores, sillas de ruedas, muletas, andadores, adaptadores u ortesis, en las que centraremos nuestro blog esta semana. Pero antes de eso, conozcamos más acerca de estas ayudas técnicas.

¿Para qué se usan las ortesis y otras ayudas técnicas?

A la hora de seleccionar el tipo de ortesis, es importante determinar si la empleamos con fines preventivos, terapéuticos o definitivos.
Los objetivos que se plantean incluyen:

  • Mantener o ampliar el recorrido articular, permitir la elongación de musculatura acortada y lograr la prevención de deformidades estructuradas.
  • Proporcionar una alineación articular óptima y una estructura corporal adecuada
  • Control del tono muscular (espasticidad) y las desviaciones que de ella se derivan.
  • Control del dolor, heridas cutáneas o atrapamientos provocados por grandes deformidades o espasticidad
  • Controlar el movimiento articular durante la actividad. Por ejemplo, control del tobillo durante la marcha, para mejorar el patrón, y aumentar la seguridad y la eficacia de la misma
  • Aportar mayor autonomía en determinadas actividades básicas de la vida diaria
  • Fomentar el aprendizaje motor aportando información adecuada al sistema nervioso central
  • Mejorar el consumo energético durante los movimientos, es decir, a menor esfuerzo en la realización, mayor precisión.
  • Permitir o facilitar funciones como la bipedestación, la marcha o los desplazamientos

Tal como hemos comentado, a continuación os hablaremos de las características, tipos y usos más habituales según las dificultades musculares de las ortesis.

Las ortesis son dispositivos externos que intentan dar a las extremidades o al raquis una forma conveniente con un objetivo funcional. Su uso, produce un beneficio mutuo entre las terapias físicas y el uso de ortesis, siendo ambas sumativas, no excluyentes.

Clasificación de las ortesis según mecanismo de acción.

A grandes rasgos, las fuerzas externas que aporta una ortesis tienen dos mecanismos de acción en relación a la función deseada:

  • Ortesis estática: su diseño va biomecanicamente destinado a corregir o contener una deformidad o debilidad, para mantener los rangos articulares y longitud muscular colocando la extremidad en una determinada posición.
  • Ortesis dinámica: se ajusta para facilitar el movimiento de la forma más correcta posible y obtener una máxima función.

Actualmente existen en el mercado una amplia gama de ortesis, lo que en ocasiones puede dificultar saber cuál es la ortesis que puede resultar más adecuada.

Tipos de ortesis

Dependiendo de las características del niño, y como ya hemos dicho, los objetivos reales propuestos se utilizarán distintos tipos de órtesis. A continuación exponemos las más comunes:

  • Ortesis inframaleolar (o soporte plantar): Se trata de un dispositivo externo que alinea el calcáneo, que es el hueso del talón, en la fase de apoyo. Debe cubrir toda la superficie de la planta del pie para que el peso se reparta bien en toda la base de soporte. El objetivo de esta ortesis es limitar la desviación hacia los lados (valgo o varo anormal) del calcáneo. Esta ortesis se utiliza en el pie valgo flexible, asociado con frecuencia a situaciones de hipotonía y laxitud ligamentosa.

  • Ortesis supramaleolar: Se diferencia de la anterior en que tiene prolongaciones laterales, pero son también abiertas en la parte anterior y posterior de esas prolongaciones para permitir la flexión dorsal y plantar. Los maléolos son las partes óseas de ambos lados del tobillo, por esto, se llama supra maleolar, porque llega por encima de ambas. Permiten la flexión dorsal.

  • Ortesis «altas«: En ocasiones hablamos de DAFO (siglas de las palabras Dynaminc Ankle Foot Orthosis), que se refiere, de forma específica a las ortesis dinámicas de pie y tobillo. Aunque las ortesis están diseñadas para pie y tobillo, en realidad influyen en el movimiento del cuerpo entero. Dentro de las ortesis “altas” utilizadas de forma más frecuente, encontramos la Ortesis fija a 90º, que define su curvatura hasta un ángulo recto. Se utiliza en niños con tendencia a la deformidad «en equino». Se conoce así a la tendencia a hacer un apoyo de puntillas, de forma que recuerda la forma de caminar de los caballos, de ahí la palabra equino. Esta férula fija a 90º, también llamada antiequino, se utiliza para mejorar el apoyo del pie, tanto en la deambulación como para el control postural en otras posiciones, ya sea de pie -bipedestación- e incluso a veces tumbado -en decúbito–.En ocasiones puede utilizarse tan sólo de forma nocturna, para mantener la extensibilidad de los músculos flexores plantares (los que flexionan el pie hacia abajo, como los gemelos).

  • Existe también una ortesis articulada con tope a la flexión plantar, que permite una flexión dorsal de hasta 5 grados mediante esa articulación. Al limitar la flexión hacia la planta del pie hace que se apoye el talón durante los movimientos, como la férula anterior.

  • KAFO ( knee ankle foot orthosis ) O KHAFO ( hip knee ankle foot orthosis): Se utilizan en niños con una disminución significativa de la capacidad para iniciar y mantener actividad muscular en la totalidad de las extremidades inferiores y /o pelvis, que les impide incluso soportar su propio peso cuando están de pie. Estas ortesis ofrecen un mayor soporte por lo que dependiendo del caso podrán utilizar una ortesis que abarca hasta la rodilla (KAFO) o las que abarcan hasta la cadera (KHAFO)

La utilización de ortesis varía en función del tono muscular, ya que se pueden usar en niños con hipotonía o bajo tono muscular o con hipertonía o tono muscular alto. Es importante destacar en este punto, a pesar de lo que pueda parecer, que las ortesis no deben ser prescritas en base al diagnóstico del niño, sino que se debe seleccionar el modelo de ortesis para cada niño, de manera individualizada, en función de las características clínicas que presente el menor y los objetivos que se persigan.

Niños con tono muscular bajo (Hipotonía).

Para los niños con tono muscular bajo, las órtesis son especialmente importantes para hacer frente a la mala alineación que presentan en sus pies y /o piernas. La principal alteración en la alineación es la presencia de pronación en los pies. La pronación es necesaria tratarla porque causa un desequilibrio muscular que disminuye la eficacia de las reacciones posturales, afectando a la estabilidad y el equilibrio. Además, esta mala alineación en el pie también puede afectar el desarrollo óseo, dado que el desarrollo de los huesos se ve afectado de manera significativa por la carga de peso. Ante una mala alineación la carga que reciben los huesos es anormal por lo que sin la utilización de ortesis, estos niños, no podrían alcanzar objetivos como dar pasos o caminar.

Los niños que presentas alteraciones neuromotrices que cursan con hipotonía pueden ser niños con síndrome de Down, espina bífida, atrofias o distrofias musculares…etc.

Niños con tono muscular alto (Hipertonía).

En el caso de los niños con hipertonía, lo más habitual es encontrar que el niño presenta espasticidad, secundaria a una parálisis cerebral o alguna otra afectación neurológica.

En el caso de los niños con espasticidad, uno los principales los objetivos perseguidos con las ortesis es evitar que realice un movimiento excesivo de flexión plantar en los diferentes eventos de la marcha que pudiese presentar alterados, entre los que se encuentran principalmente el momento de contacto inicial, la fase media de apoyo y el periodo de balanceo.

Al final de la infancia o en el periodo de la adolescencia en los niños que presentan espasticidad encontramos el problema de la triple flexión, un patrón que es muy común en estos niños y que es debido al acortamiento muscular que suele acabar desarrollando con el tiempo. En estos casos las ortesis se utilizan para intentar evitar este patrón, evitar deformidades oseas debido al acortamiento excesivo y reducir el esfuerzo que le supone estar de pie y caminar.

Para estos niños las ortesis utilizadas son las que limitan la flexión dorsal y la flexión plantar.

¿QUÉ DEBEMOS TENER EN CUENTA ANTE EL USO DE LAS ORTESIS?

El éxito del uso de una ortesis viene determinado por la adecuada elección, la correcta confección y el correcto uso de la misma. Por eso es importante el trabajo coordinado de los profesionales, incluyendo a los médicos, fisioterapeutas y ortopedas, junto a la familia, para determinar los objetivos a perseguir, el modelo más adecuado para conseguirlos, los ajustes que pueda precisar la ortesis para un mejor ajuste y facilitar la correcta aceptación y uso de las mismas.

Una de las cuestiones más importantes es determinar cuál de los diferentes modelos existentes resulta más adecuada en cada caso. La determinación el modelo más adecuado va a depender de las características del niño y los objetivos perseguidos. Esto puede llevar a que incluso tenga que hacer uso de modelos de ortesis distintos para cada extremidad, en función de las necesidades presentadas por cada una de ellas.

Así mismo, otro aspecto importante es acabar de ajustar el modelo a las necesidades del niño, y que no sea el niño quien tenga que “adaptarse” a la ortesis, ya que cuando esto sucede es cuando suele aparecer incomodidad, puntos de presión o incluso que no se consigan los objetivos perseguidos.

Importante: en el momento de la elección de la ortesis se debe tener en cuenta que se debe ofrecer al niño la mínima ayuda que necesite, con la intención que tenga la posibilidad de hacer trabajar su musculatura lo más activamente posible, y para que pueda ir mejorando sus capacidades. Si se coloca una ortesis que limita excesivamente el movimiento esto puede provocar atrofia muscular o impedirá que el niño se desarrolle por sí solo.

 

Bibliografía.

Rodríguez Crespo, A. (2014). El efecto de la ortesis en niños con parálisis cerebral.

Recuperado en: https://efisiopediatric.com/

Recuperado en: https://neurorhb.com/

Recuperado en: https://metabolicas.sjdhospitalbarcelona.org/